Investigación de neuroimágenes en el yoga y la meditación: estudios de EEG

Por

Sat Bir Singh Khalsa y

Nikhil Rayburn

Existe abundante evidencia anecdótica histórica sobre los beneficios del yoga y la meditación e incluso sobre los mecanismos sicofisiológicos y sicológicos subyacentes de sus efectos. Dado que la historia de estas prácticas se remonta a miles de años atrás, los escritos de los maestros de yoga y meditación en el transcurso de los milenios nos han proporcionado información valiosa sobre cómo funciona la meditación. Sin embargo, la evidencia anecdótica puede ser muy subjetiva y puede no ser aplicable a la población en general. Por ello, estudios más objetivos han intentado cuantificar los efectos de la meditación y los procesos neurofisiológicos que están involucrados. Una de las primeras herramientas científicas utilizadas para estudiar las prácticas contemplativas ha sido la electroencefalografía (EEG). La EEG registra la actividad eléctrica del cerebro con electrodos colocados en la superficie del cuero cabelludo, así como los patrones de ondas cerebrales claramente diferentes que se producen en las diversas partes del cuero cabelludo y que cambian sus características a través del tiempo con las diferentes prácticas de meditación.

 

La investigación a través de la EEG ha revelado que el yoga tiene efectos positivos y únicos en la actividad del cerebro al estimular las ondas cerebrales alfa, beta y theta. Estos cambios en la actividad cerebral se han asociado con un mejoramiento de la cognición, del estado de ánimo y la ansiedad. La actividad de las ondas cerebrales alfa ha sido correlacionada con el aumento del desempeño cognitivo, por ejemplo, una recolección más rápida de la información contenida en la memoria. Asimismo, las ondas beta se han asociado con el aumento de las habilidades cognitivas, que se relacionan con un mejor rendimiento académico y estado de ánimo. Estas actividades beneficiosas de las ondas cerebrales fueron observadas en los diversos estudios de EEG realizados con practicantes de yoga.

 

Los primeros estudios de EEG realizados a partir de inicios de los años sesenta y setenta revelaron aumentos en la amplitud de las ondas alfa y theta en los practicantes de yoga. Estudios posteriores coincidieron con estos hallazgos, como es el caso de un estudio de EEG realizado en el año 1992 en India, en el cual una práctica de yoga en la que se experimenta la respiración y la relajación fue equiparada con incrementos graduales y significativos de la actividad alfa durante 30 días consecutivos de entrenamiento. Estos incrementos de la actividad alfa se registraron en las cortezas occipital y prefrontal del cerebro. Los científicos han encontrado un vínculo integral entre la corteza prefrontal y la personalidad. Este hallazgo coincide con la descripción del yoga del lóbulo frontal del cerebro como el centro de control de la personalidad, y varias meditaciones de la tradición del Kundalini Yoga están dirigidas a esta área del cerebro.

 

En otro estudio más reciente realizado en India a partir del año 2013, un grupo de aspirantes a la policía practicó yoga basado en asanas y pranayama. Al igual que en el estudio anterior, estos sujetos también mostraron un aumento en la actividad de las ondas alfa y una amplificación de las ondas cerebrales beta. Otros estudios más de EEG han revelado que una práctica natural como el yoga puede inducir la actividad de las ondas cerebrales asociada a una gran variedad de beneficios cognitivos y de estado de ánimo. Por lo tanto, los estudios de EEG han sido fundamentales para iniciar nuestra comprensión de la mente meditativa del yogui.

 

La reciente popularidad de la meditación inspirada en el budismo llamada mindfulness (conciencia plena) ha traído una mayor cantidad de literatura de investigación sobre sus características en base a la EEG. En una reciente revisión de estudios de EEG sobre la meditación con mindfulness publicada en la edición 2015 de la revista Neuroscience and Biobehavioral realizada por un equipo de investigadores del Reino Unido, los autores examinaron 56 publicaciones. Ellos llegaron a la conclusión de que “el mindfulness estaba más comúnmente asociado con el aumento de la potencia alfa y theta en comparación con un estado de reposo con los ojos cerrados, aunque estos resultados no fueron reportados de manera uniforme. No se observaron patrones consistentes con respecto a los anchos de banda beta, delta y gamma”. En esencia, esta conclusión no difiere mucho de los estudios de meditación anteriores, en los cuales se utilizó una forma de meditación de punto único o foco cerrado. El hecho de que la EEG no esté en condiciones de revelar diferencias sustanciales entre los métodos de meditación podría sugerir que esta tiene limitaciones significativas.

 

A pesar de sus beneficios, la capacidad de los registros de EEG puede no ser del todo suficiente como herramienta para evaluar la sutileza de las prácticas y la experiencia meditativa. Esta tecnología tiene la limitación de representar la actividad de millones de neuronas solo a través de la interpretación de la actividad de las ondas cerebrales. Otra limitación importante de la EEG es su escasa resolución espacial, ya que es más sensible a la actividad neuronal en las capas superficiales del cerebro, debido a que los electrodos del cuero cabelludo se encuentran a una distancia significativa de las neuronas a través de las barreras del cráneo y del cuero cabelludo. Las estructuras más profundas del cerebro que se encuentran más lejos de los electrodos del cuero cabelludo, tales como el giro cingulado o el hipocampo, no son muy receptivas a la señal de la EEG. En tanto que los primeros estudios de neuroimágenes han proporcionado información valiosa sobre los efectos del yoga en la actividad cerebral, las limitaciones de la tecnología EEG han restringido lo que podemos aprender de estos estudios. Actualmente existe una nueva tecnología de neuroimágenes que ofrece mediciones que prescinden de los muchos aparatos hasta ahora utilizados y sin las limitaciones de la EGG.

 

Acerca de los autores

Nikhil Rayburn

Nikhil Rayburn creció practicando yoga bajo los árboles de mango en los trópicos. Es profesor certificado de Kundalini Yoga y ha enseñado yoga a niños y adultos en Vermont, Nuevo México, Connecticut, India, Francia y Mauricio. Es colaborador habitual del boletín de KRI y explora las investigaciones actuales sobre el yoga.

 

Sat Bir Singh Khalsa

El Dr. Sat Bir Singh Khalsa, es el Director de Investigación de KRI, Director de Investigación del Centro Kripalu para Yoga y Salud, y Profesor Asistente de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard. Ha practicado un estilo de vida de Kundalini Yoga desde 1973 y es instructor de Kundalini Yoga certificado por KRI. Ha realizado investigaciones sobre yoga para el insomnio, el estrés, los trastornos de ansiedad y el yoga en las escuelas públicas, es editor en jefe de la Revista Internacional de Terapia de Yoga y Los Principios y Práctica del Yoga en la Atención Médica y autor del libro electrónico de la Escuela Médica de Harvard; Tu cerebro en el yoga.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.