Intervención basada en Meditación/Atención para el Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención.

Por Nikhil Ramburn y Dr. Sat Bir Singh Khalsa.

El trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (ADHD, por sus siglas en inglés), tal como se destacó en la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM-IV-TR), es una condición mental definida hace un tiempo relativamente corto, que ha alcanzado amplia notoriedad en la sociedad moderna. Sin embargo, se ha descrito a los niños que son excesivamente hiperactivos, distraídos e impulsivos en la literatura médica durante los últimos 200 años. Mientras que la nomenclatura clínica ha cambiado a lo largo del tiempo, muchas de las descripciones históricas son consistentes con los criterios de diagnóstico modernos para el trastorno ADHD. Las tres categorías de síntomas del trastorno ADHD son: falta de atención (se distrae fácilmente, divaga, tiene dificultad para mantenerse enfocado, es desorganizado), hiperactividad (es intranquilo, se mueve constantemente cuando no es apropiado, excesivamente inquieto, se golpea repetidamente o habla demasiado), e impulsividad (actúa precipitadamente, sin reflexionar sobre la posibilidad de la existencia de un alto potencial de daño o consecuencias negativas, deseo por gratificación o premio inmediatos, comportamiento socialmente invasivo). Dado las similitudes entre estos síntomas, y aquellos resultantes de la privación crónica del sueño, que es común a nivel mundial en niños, adolescentes y adultos, es importante que se realice un diagnóstico cuidadoso por parte de médicos calificados. El trastorno ADHD afecta a niños y adolescentes y puede continuar durante la vida adulta. De hecho, el trastorno ADHD es uno de los desórdenes psiquiátricos con mayor prevalencia en los niños, con una prevalencia estimada del 5%.

Esta condición puede tener un impacto negativo en el estilo de vida del niño al afectar en forma negativa los logros académicos, las relaciones sociales y la calidad de vida. Otras características clínicas comunes asociadas incluyen desorden del sueño, que puede impactar el funcionamiento cognitivo, y la obesidad, que al parecer, tiene prevalencia especialmente en niños con trastorno ADHD. Además, los individuos tienen un gran riesgo de sufrir afecciones comórbidas provenientes de la presencia de depresión en aproximadamente un 30% de los pacientes y ansiedad en más del 25% de los pacientes. La presencia de estos factores comórbidos y que exacerban el riesgo, merecen consideraciones especiales en el tratamiento. Mientras que la psicoterapia convencional puede abordar los factores de riesgo comórbidos, usualmente no ofrece entrenamiento en auto-regulación, el cual podría ayudar a los niños con trastorno ADHD a escoger y adoptar comportamientos sociales apropiados. Además, los tratamientos farmacológicos en la actualidad, incluyendo los estimulantes, al mismo tiempo que son relativamente efectivos a corto plazo, pueden tener serios efectos secundarios, tales como: disminución del apetito, desórdenes cardiovasculares, pensamientos suicidas y alteración del sueño. Por estas razones, la seguridad y efectividad de las terapias complementarias de comportamiento y las terapias integrativas deben ser evaluadas más profundamente.
El Yoga puede resultar ser uno de esos métodos terapéuticos debido a que su capacidad de calmar las incesantes fluctuaciones de la mente constituye uno de los componentes fundamentales de la filosofía y práctica yóguica.

De hecho, los practicantes avanzados reportan menos divagación y distracción. Esto sugiere que las formas más tradicionales del yoga, que incluyen meditación, podrían ser útiles para promover el control de la atención. De hecho, la meditación tipo mindfulness puede mejorar el déficit neuropsicológico presente en los pacientes que sufren del trastorno ADHD, tales como: control de la atención, regulación de la emoción y ejecución de funciones mediante el fortalecimiento de las regiones cerebrales que se cree son relevantes para estos déficits. Un beneficio adicional de la meditación tipo mindfulness en el trastorno ADHD es que los pacientes aprenden a observarse y se vuelven más alertas respecto a sus estados emocionales y como estos son eventos pasajeros, mejorando de ese modo la regulación emocional, que ayuda a prevenir reacciones impulsivas a las emociones.

Estudios recientes indican que el entrenamiento en meditación tipo mindulness tiene el efecto de mejorar los síntomas de trastorno ADHD, lo que convierte a formas tradicionales de yoga, que incluyen meditación, en una alternativa viable a los tratamientos psicofarmacológicos. Adicionalmente, el yoga incorpora los beneficios del ejercicio físico, el cual ha mostrado tener efectos positivos que van de moderados a importantes sobre la falta de atención, hiperactividad, impulsividad, ansiedad, ejecución de funciones y desórdenes sociales en niños con trastorno ADHD.

Existen menos de una docena de estudios que investigan el efecto del yoga en el trastorno ADHD, aunque esa cifra seguramente aumentará con la creciente prevalencia del yoga y la meditación en el tratamiento de desórdenes neuropsiquiátricos. La mayoría de los estudios no tienen un grupo de control y contienen un alto riesgo de parcialidad debido a las limitaciones del diseño. Los descubrimientos generales, sin ser conclusivos, sugieren que el yoga podría mejorar muchos de los factores de riesgo asociados al trastorno ADHD. Por ejemplo, el 2004 una muestra al azar controlada (RTC por su nombre en inglés), evaluó 19 niños que fueron estabilizados con medicamentos y luego en forma aleatoria algunos de ellos fueron derivados a yoga o hacia un grupo de control, donde llevaron a cabo actividades cooperativas. El grupo de yoga recibió entrenamiento postural, que incluyó estiramientos y levantamiento de pesas, combinados con ejercicios de respiración rítmica. El grupo de yoga además recibió entrenamiento en relajación, en el que los participantes en forma progresiva relajaron diferentes partes de su cuerpo.

Finalmente, una técnica de concentración llamada Trataka fue impartida, en la que los participantes se enfocaron en una palabra o forma, seguido por la visualización de una imagen con los ojos cerrados mientras permanecían concentrados. Los resultados mostraron una mejoría significativa en el grupo de yoga pero no en el grupo de control en 5 sub escalas de la Escala de Calificación de Padres de Conner (CPRS por sus siglas en inglés), un cuestionario estandarizado de trastorno ADHD, que mide oposición, pasividad emocional, agitación y el índice de trastorno ADHD. Aunque el tamaño reducido de la muestra y lo limitado de los datos no entregaron un respaldo importante para el uso del yoga en el trastorno ADHD, los descubrimientos sugirieron que el yoga puede tener mérito como un tratamiento complementario para niños ya estabilizados con medicamentos.

Otro estudio mucho más reciente fue conducido por el prestigioso National Institute of Mental Health and Neurosciences en Bengaluru, India en el 2013 y evaluó 9 niños diagnosticados con trastorno ADHD. Luego de 8 sesiones de yoga, los investigadores notaron una mejoría significativa en los síntomas de trastorno ADHD tal como fue evaluado mediante diversas herramientas, incluyendo la escala de puntuación de trastorno ADHD y severidad de la enfermedad. Sin embargo, el hecho de no continuar la práctica de yoga después que los niños recibieron el alta médica de la unidad de psiquiatría infantil en este estudio, enfatiza una de las limitaciones a largo plazo de la terapia de yoga en los niños. A pesar de lo pequeño de la muestra y la falta de un grupo de control, este estudio mostró que los niños pueden aprender yoga y que pacientes internados con trastorno ADHD efectivamente son beneficiados por la práctica de yoga. Un estudio independiente realizado en la India de un programa de comportamiento multimodal para mediación entre pares, llevado a cabo en un sector urbano en la India, mostró mejorías similares en los estudiantes con trastorno ADHD. Los voluntarios de la escuela superior local facilitaron la implementación de un programa de escalamiento que consistía en yoga, meditación y terapia de juegos para 69 estudiantes entre 6 y 11 años, que resultó en un aumento significativo en el desarrollo escolar de los estudiantes que se mantuvo a través del año. Usando voluntarios locales que además actuaron como mentores para los niños más pequeños, el estudio demostró que el yoga puede ser una solución eficaz que puede ser implementada fácilmente en escuelas.

En resumen, los estudios de una línea y los RCT piloto publicados tienen poco impacto estadístico, pero brindan un apoyo preliminar al uso del yoga con meditación en el tratamiento de individuos con trastorno ADHD. Sin embargo, dado el hecho de que es un campo nuevo de investigación médica, los descubrimientos necesitan ser replicados en grupos más grandes y que contengan datos de seguimiento para evaluar los resultados a largo plazo del yoga en el tratamiento de trastorno ADHD. En la investigación actualmente en ejecución en la Universidad de California, Davis está de hecho usando un diseño para una intervención de yoga de 6 semanas en niños en edad pre-escolar con o “en riesgo de” desarrollar trastorno ADHD. Los investigadores examinarán síntomas de conducta, control de atención y tasas de variabilidad cardiaca (HRV), que es un indicador de la capacidad de auto-regulación. Otro estudio nuevo, en la Universidad de Nueva York, se está enfocando en niños con niveles aumentados de falta de regulación de las emociones y falta de atención en la Girls Preparatory Charter School del Bronx. Los investigadores están observando la capacidad de Little Flower Yoga for Kids, un programa para que los niños mejoren su capacidad de mantener la atención y regular las emociones. Es probable que aparezcan nuevas publicaciones en forma regular sobre muestras clínicas recientemente completadas en este creciente campo de investigación.

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