El Yoga como Terapia

para el Tratamiento de la Depresión

Por la Maestra Ajeetdev Kaur (Kerry Vanden Heuvel) y

el Dr. Sat Bir Singh Khalsa

La depresión es una condición mental que se presenta con frecuencia y es una condición debilitante que puede afectar a cualquier persona, en cualquier momento. Los investigadores han descubierto que la mayoría de los individuos con Trastorno Depresivo Mayor (TDM) reportan una disminución de apenas un 50% en los síntomas al usar medicamentos antidepresivos, uno de los tratamientos estándar para la esta condición. El TDM afecta de manera importante las funciones diarias. Un 60% de los individuos que lo padecen reportan que la condición provoca un deterioro severo o muy severo en su calidad de vida. La naturaleza crónica de la depresión indica que es muy probable que exista una relación cíclica en los mecanismos cerebrales involucrados en la regulación de estados ánimos y de respuesta al estrés, de tal manera que la depresión mayor puede aparecer debido a el estrés en la vida y el estrés de vida puede ser resultado de una depresión. Esto sugiere que el manejo del estrés puede romper este ciclo.

Como terapia complementaria común en Estados Unidos, el yoga puede ser particularmente útil para la depresión porque puede ser adaptado al estado de ánimo diario a través de la integración de prácticas para mejorar la salud física, emocional y espiritual. Lo importante es que el yoga está fácilmente disponible y puede ser auto administrado. Las prácticas con respiración rítmica lenta y la práctica de relajación meditativa del yoga están diseñadas para inducir la sensación de calma, bienestar, tolerancia al estrés y enfoque mental, todo lo cual puede ser útil para individuos que padecen de depresión. Las posibilidades de sufrir una depresión aumentan por situaciones de vida como el divorcio, la muerte, la pérdida de la fuente laboral o inclusive por el estrés crónico, la falta de apoyo social y los múltiples estresores mismos de la vida diaria. Dada la capacidad del yoga por mejorar nuestra habilidad para afrontar estas situaciones estresantes, el yoga tiene el potencial tanto de prevenir la depresión como de ayudarnos a adaptarnos al estrés y sus síntomas.

Para entender cómo trabaja la depresión, es importante examinar el cerebro, particularmente la corteza prefrontal ventromedial (o sub genual) (CPV). La CPV integra toda la información presente en la corteza límbica relacionada a la emoción, y la traduce en la regulación de un flujo autónomo y de comportamiento. Además la CPV parece funcionar como una región nodal del cerebro en la cual interactúan las condiciones sociales y emocionales con la información del cuerpo relativa al estrés y la relajación, y es probable que contribuya con el mecanismo mediante el cual las terapias mente-cuerpo, como el yoga, pueden influir en el estado de ánimo, la función social y la expresión autónoma. La mayor fuente de información enviada a la CPV incluye las proyecciones que transportan información de vuelta desde el cuerpo relacionadas al estrés y las señales viscerosensoriales. Debido a que el yoga fomenta la atención plena (mindfulness), el diálogo interno positivo y la auto aceptación, puede contribuir a aumentar la auto confianza y el sentido del ser. Estos aspectos pueden involucrar la participación de la CPV al estimular la atención en los movimientos corporales y la respiración. De hecho, los investigadores han demostrado que la práctica de la atención plena y la meditación a largo plazo mejoran la regulación emocional al reducir la reactividad emocional, y esto se refleja en cambios estructurales reales en el cerebro. El tamaño de la amígdala, responsable por la emoción en el sistema límbico, se reduce. Esto, a su vez, disminuye las concentraciones de moléculas que transmiten estrés y aumenta los niveles de dopamina. Estos efectos aumentan el potencial para mejorar el control sobre las emociones, el estado de ánimo y la ansiedad, y para mejorar la relajación. Además, es importante señalar que la práctica del yoga no involucra típicamente ignorar los pensamientos depresivos o ansiosos, sino que implica enfocarse más en aceptar estos pensamientos sin juicio, lo que trae como resultado efectos positivos en individuos con depresión.

El uso del yoga tanto como terapia alternativa como terapia complementaria para el tratamiento estándar de la depresión se refleja en el aumento del número de estudios que evalúan al yoga como un tratamiento para esta condición. La gran cantidad de investigaciones en este campo han alcanzado un punto en que hay más de una docena de estudios sistemáticos y metaanálisis de investigación publicados, relativos a enfoques sobre la medicina mente-cuerpo para la depresión, incluyendo 4 análisis específicos sobre el yoga y la depresión publicados desde 2005. Una investigación que se llevó a cabo a inicios del 2005 identificó y describió 5 pruebas clínicas controladas al azar que sugerían algún beneficio proveniente del yoga. En 2010 una investigación realizada por investigadores en la Escuela de Medicina de la Universidad Brown, analizó 8 estudios clínicos y, además para respaldar la eficacia potencial del yoga, también describió los mecanismos potenciales que están involucrados. Más recientemente, en 2013, un estudio más riguroso, un metaanálisis, que aplica técnicas de análisis estadístico a los resultados de investigaciones publicadas, fue publicado por un grupo encabezado por el alemán Holger Cramer, investigador en yoga. Este estudio encontró 27 investigaciones clínicas y examinó 12 de ellas, que fueron pruebas controladas al azar y que abarcaron a un total de 619 pacientes/participantes en la investigación. Ellos concluyeron que el yoga es eficaz en comparación a medidas de cuidado clínico típicas/estándar, y con mejores resultados que la relajación o el ejercicio aeróbico. Se mostraron beneficios para ambos tipos de pacientes tanto aquellos con desordenes depresivos, como individuos con niveles elevados de depresión.

Es interesante que, además, ellos notaron que las formas de yoga basadas más en la meditación parecían tener más beneficios que aquellas más enfocadas en el ejercicio físico. Sin embargo, un documento de revisión informal más reciente, del 2014, revisó seis estudios respecto a estilos de yoga que tenían prácticas físicas/asanas como componente principal, y concluyó que éstas presentaban efectos positivos. No es de extrañar, como en cualquier nuevo campo de investigación, que hay limitaciones en la calidad de la literatura sobre las investigaciones clínicas sobre el yoga para tratar la depresión y por tanto, de lo que se puede saber a ciencia cierta. Por ejemplo, hay pocos estudios que investigan solamente los efectos del yoga en la depresión, el tamaño de las muestras de estudio son pequeños y en muchos estudios la generalización de los beneficios que se observa en los pacientes quienes demuestran que la motivación por participar y ajustarse a los estudios de yoga pueden ser cuestionables, la severidad de la depresión no es conocida en los estudios y aunque no se ha informado sobre efectos adversos en estos estudios, faltan los detalles respecto a la forma en que las evaluaciones han sido llevadas a cabo. Sin embargo, la literatura es lo suficientemente alentadora como para respaldar la publicación de un resumen en el Journal of Family Practice de 2014 (dirigida a médicos practicantes) que resume estas investigaciones publicadas y concluye que “Sí, el yoga puede reducir los síntomas causados por la ansiedad y la depresión….”.

Un factor ventajoso en la aplicación del yoga como tratamiento para la depresión puede ser que el yoga es seguro, asequible y puede ser usado como tratamiento complementario. Cada vez más los proveedores de servicios médicos alientan a sus clientes y pacientes a usar enfoques de auto gestión para el tratamiento de enfermedades crónicas, como la depresión. El hecho de que el yoga sea versátil permite su personalización y puede ser practicado en estudios, gimnasios, al aire libre, y es ideal para esta forma de auto cuidado en casa. Las terapias mente-cuerpo, como el yoga, pueden apoyar las terapias farmacológicas y psicológicas al mejorar la regulación del estrés y las emociones, y la reactividad. El apoyo social, que es un beneficio adicional del grupo de práctica de yoga, ha demostrado tener un impacto positivo en el estado anímico de algunos individuos y su capacidad de adaptación. De este modo, se justifica considerar a la práctica del yoga como una estrategia potencialmente eficaz que puede ayudar a los individuos con depresión a gestionar sus síntomas y las consecuencias de ellos. Nuevas investigaciones rigurosas nos darán mayor claridad sobre la eficacia del yoga para tratar la depresión, determinar las mejores prácticas y opciones de aplicación del yoga para producir un beneficio óptimo.

Ajeetdev Kaur es Instructora de Yoga Certificada por KRI y da clases semanalmente en Scottsdale y Phoenix, Arizona. Tiene un grado de Magister en Antropología Cultural de la Universidad de Kansas, donde estudió Salud Sud Americana y sanación, y temas teóricos en Antropología Médica.

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